Guacara
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Mariara
San Joaquín

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          Se presume que los primeros encomenderos del sitio de Mariara, fueron los antepasados de Conde de Tovar, esto es, don Basilio Tovar, quien recibió posesión de la Corona a finales del siglo XVII.  Hay algunos historiadores, sin embargo, que anteponen a Antonio Carreras, hacendado nativo de Guigue, como el primer propietario de las referidas tierras.

          Si obviamos ambas referencias, llegaremos al segundo decenio del siglo XVIII, cuando Domingo Tovar y Diego Tovar pasan a ser propietarios de la Hacienda Mariara.  Hacia la séptima década de ese mismo siglo, la población del sitio de Mariara era numerosa, pero un pueblo oficialmente estructurado.  Habian indios, blancos, negros, zambos, mulatos, que en un oratorio rudimentario en la casa de la hacienda del primer Conde de Tovar, don Martín Tovar y Blanco (hijo de José Manuel de Tovar y Galindo y de Catalina Blanco y Martínez de Villegas) se oficiaba la misa y se oficiaban los demás ritos del culto cristiano.

          El primer encuentro del obispo Mariano Martí, quien puede considerarse como el fundador de Mariara, fue cuando visitó a Guacara y tal como lo hacía siempre, manifestó el cura párroco de esa población que le dirigiese una comunicación o memorial solicitando la desmembración del sitio muy poblado de Mariara, donde había no menos de 1.000 personas viviendo y que se erigiese una nueva Parroquia.  Así lo hizo el sacerdote, quien era el presbítero Lorenzo Lobera y Otáñez, nacido en Guigue el 5 de agosto de 1773, ordenado el 3 de mayo de 1762 y quien comenzó a ejercer ese mismo años en el estado Lara, hasta 1775 cuando pasó a Guacara.  A juicio del Obispo Martí, el padre Lovera y Otáñez era “... de genio pacífico, bastote y poco pulido...” este sacerdote, el 3 de noviembre de 1781, dirigió el memorial al Obispo Martí donde entre otras cosas le manifiesta:“... ante V.S. ilustrísima parezco y con la veneración que corresponde hago presente que desde donde termina la legua de este pueblo por la parte del oriente hasta el sitio que llaman La Cabrera hay distancia de siete leguas  poco más o menos, y en este territorio viven cerca de mil almas, entre blancos, pardos, negros y zambos, todos los que por necesidad están agregados para la administración de sacramentos a este dicho pueblo lo que impide el más exacto cumplimiento en la doctrina de los indios por la distancia y multitud de feligreses.  Como V.S. Ilma. suplico que mediante lo representado y ser yo cura doctrinero de indios tributarios, se sirva disponer lo que fuese servido sobre dichos feligreses españoles y juro no ser malicia.  Lorenzo Lovera y Otáñez.”

          El 3 de diciembre de 1781 se encontraba el Obispo Mariano Martí visitando la Parroquia de Nuestra Señora del Prado de Talavera de Nirgua y cuando con su secretario José Joaquín de Soto arreglaba las cosas pendientes, dio forma al Auto de erección del nuevo curato, todo en menos de cuatro folios que anexó a su libro de decretos.

          Esta, que nosotros consideramos como la Partida de Nacimiento de Mariara, decía:

          “... Santa visita de esta ciudad de esta ciudad de Nirgua, tres de diciembre del mil setecientos ochenta y uno.  Vista la representación del Cura doctrinero del pueblo de Guacara; atendiendo a los motivos que expone y a que en la santa visita que hemos que hemos practicado de aquel territorio, reconocimos la necesidad de establecer hacia el Oriente Parroquia distinta y separada de la de dicho Guacara, con Sacerdote aprobado que administre los Santos Sacramentos y demás socorros eclesiásticos a los muchos feligreses blancos, pardos, negros y zambos que tiene agregados y habitan fuera de la legua destinada para los indios de dicho pueblo de Guacara...”

          Los límites asignados por el Obispo Mariano Martí, fueron:

          “... al Oriente el sitio que llaman La Cabrera, lindero del cuarto de Maracay.  Al Poniente, donde comienza la legua de los indios lindero de dicho curato de Guacara.  Al Norte la cumbre de la serranía de la costa.  Y al Sur, la orilla de la laguna de Valencia, de suerte que el distrito de dicho nuevo curato consiste en siete leguas de oriente al poniente y más de curato de norte a sur, poco más o menos, erigiéndose la Iglesia Parroquial en el sitio de Mariara que está casi en el centro de los referidos límites con lo que estarán bien asistidos dichos feligreses...”  

          Estos habitantes, como veremos más adelante, debían contribuir a la construcción de la Iglesia y sustentación del Cura que se nombrase. Así comenzó la forja del pueblo de Mariara.

 

1.     Por las presentes letras decretamos la erección canónica de la Parroquia de Ntra. Sra. del Carmen y Sta. Teresita del niño Jesús de Mariara, desmembrando su territorio de la Parroquia de San Joaquín, Distrito Eclesiástico de la Vicaría Foránea de San Agustín de Guacara.

2.     Los linderos de la nueva Parroquia son los siguientes: por el norte, Cumbres de la Serranía de la Costa; este, el histórico portachuelo de La Cabrera, con las islas del Edo. Carabobo; sur, márgenes del Lago de Valencia y oeste el río Cura.

3.     Celébrense las solemnidades de la Titular y Patrona secundaria en su día clásico y a tenor de las leyes litúrgicas.

4.     Constituye la congrua del Párroco: a) los emolumentos parroquiales de derecho conzuetudinario, b) los óbolos de los feligreses, c) la asignación de la Junta Comunal o sustituto.

5.     Funde el párroco su escuela parroquial y santifique los hogares, oficio primordial del Pastor de almas.

6.     Cópiese el decreto en el libro parroquial de Gobierno y hágase del conocimiento de la feligresía.  Dado en Valencia el día de Cristo Rey del año 1957.

 

 

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