Al principio fue una aldea de indígenas, eran muchas tribus esparcidas por toda la región, pero que se fueron unificando en torno a una aldea, por ello la existencia de muchos petroglifos al norte de la ciudad, pues son vivos testimonios anteriores a los conquistadores.  Luego llegaron los españoles y ya para 1624 el Obispo Martí encuentra partidas de bautismo de esa fecha, cuando ya los aborígenes estaban catequizados.  Se le distinguen como pueblo de indios para el 20 de febrero de 1694.  Para 1803 por disposición del arzobispo Francisco de Ibarra se eleva a parroquia eclesiástica.  El obispo Martí lo visita en 1781. 

         (Ese año apenas tenía 2.980 habitantes).

          Guacara fue cabecera de misiones, o pueblo misionero, es decir curato doctrinero, de ella salían las misiones de evangelización de los indios, y así fue por muchos años.

          Esa fecha de 1624 debe tenerse como la fundación, que se llevó a efecto con 128 blancos, la mayoría españoles y una docena de canarios y andaluces, quienes ya tenían sus sembradíos agrícolas.  Pero esto sólo fue la organización pues como aldea indígena existía hacía mucho tiempo atrás.  Así Guacara dependió por muchos años del Ayuntamiento valenciano, donde se ejercía la autoridad política. 

          Ya en la época de la Independencia, se libra en las tierras cercanas a Vigirima una cruenta batalla el 25 de noviembre de 1813, eso sucedió en la Campaña Admirable.  De esta forma Guacara se lleva el privilegio de ser fundada por Decreto, firmado por el Gobernador de la Provincia de Venezuela don Francisco Berroterán.  Se llamo entonces San Agustín de Guacara, aquel pueblo decretado, pero que ya tenía vida fructífera y propia desde hacía muchos años. 

          Guacara tiene 309 años de fundada.  El Gobernador de la Colonia, el Maestre de Campo don Francisco Berroterán de mutuo acuerdo con el obispo Diego Bañez y Sotomayor, decretó el 20 de febrero de 1694, la información de Guacara en pueblo de blancos y castaños. Ya existía allí un territorio indígena, integrado por varias tribus, entre ellas Los Tacarigua, pobladores de las márgenes del hoy Lago de Valencia (antiguo Lago de Los Tacariguas).  Ello explica que este lugar sea rico en yacimientos de petroglifos, que constituyen una verdadera riqueza arqueológica, que está siendo muy valorada en la actualidad por personas y organismos representativos.  De allí que se considera a Guacara como LA CIUDAD ARQUEOLÓGICA DE VENEZUELA.  Aparte de las riberas del Lago de Valencia, Guacara presenta el conjunto de monumentos megalíticos únicos en la arqueología precolombina de Venezuela, que resaltan por su belleza, perfección de sus formas y proporcionalidad, factores que son muy admirados por los turistas, propios y foráneos, que acuden regularmente a esta región carabobeña.  Hoy día Guacara es centro de explotación de la agricultura, encontrándose sembradíos de cacao, algodón, bananas, añil y maíz.

          En los últimos años se han convertido en un cinturón industrial, que complementa el eje de San Joaquín y Mariara.  Esta transformación se ha operado desde 1947, cuando se la dota de instalaciones eléctricas.  Ya para el año 1970 funcionaban en Guacara 78 industrias establecidas entre la zona industrial El Tigre y la parte Oeste de la ciudad.

          En el penúltimo censo de población (1991) se detectó una población de 98.576 habitantes, quienes habitan en lo que se considera Zona Metropolitana de Valencia, ya que está unida a la capital carabobeña por modernas vías de comunicación, entre ellas la Autopista Valencia-Caracas.

          Dentro del Municipio Guacara es de mencionar a Ciudad Alianza, que tiene 39 años de fundación.  Se trata de un conjunto habitacional de varias etapas, que presenta gran progreso, logrado especialmente por sus moradores.

          Guacara tiene también mucho movimiento comercial en sus diferentes negocios de la más variada naturaleza, que la presentan como una urbe moderna, que también exhibe aspectos todavía recoletos y rurales, que le hacen una comunidad llena de contrastes.

          El patrono de la ciudad de Guacara es San Agustín, cuya Feria se celebra en agosto de cada año.  La iglesia levantada en su culto fue destruida por el terremoto de 1812, levantada nuevamente en 1845 y remodelada en 1933.  Es centro obligado de los feligreses y de los visitantes.  Allí puede admirarse la imagen del Santísimo Cristo de las Violetas, considerada muy milagrosa, donada al templo por don Alberto J. Wallis en 1928.  San Rafael, tallada por el escultor larense don Santos Silva, la de San Agustín, tallada por don José Aneini.

          La religiosidad de los habitantes de Guacara, unida a su laboriosidad, presentan a esta población carabobeña, no solamente como un presente afectivo, sino como una esperanza para la materialización de los mejores propósitos.

          Dentro de la onda de expansión de Valencia, Guacara representa un punto de referencia, por cuanto su cercanía a la capital carabobeña, es toda una ventaja, aparte de que está dentro del recorrido de la autopista que conduce a Caracas, lo que hace que los viajeros puedan admirarla cuando atraviesan la vía. 

 

 

 

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