|
La constitución estratigráfica del Distrito Diego Ibarra
se analiza partiendo de la definición de las unidades
básicas enunciadas anteriormente, así se tiene que el
sector montañoso se caracteriza por presentar los
típicos esquistos calcáreos de la serie del caribe
graníticos y diques. En el tope abundan lentes de
caliza oscura, las cuales se presentan a veces delgadas
y esquistosas y en otras gruesas y masivas. En cuanto a
su basamento, el metamorfismo corresponde a las
características litológicas del esquisto verde y
esquisto azul con una mineralogía notablemente diferente
al de las rocas suprayacentes.
Por otra parte, el
sector plano corresponde a un complejo coluvio aluvial
caracterizado por sedimentos cenozoicos no
metamorfizados y constituidos básicamente por
aluviones.
Todo el Distrito
Diego Ibarra está emplazado dentro de la depresión del
Lago de Valencia, la cual es de origen tectónico y está
limitada al Norte, por la falla de Valencia, y al sur,
por la falla de la Victoria. Paralelas a esta falla, se
ubican la falla del Horno y la falla de La Cabrera.
El último
movimiento sísmico provocado por la falla del Horno,
estiman los especialistas ocurrió durante el
pleistoceno, pero la falla de La Cabrera ha continuado
su actividad hasta el presente.
Aunque el área
general de la Cuenca del Lago de Valencia se ha visto
poco afectada por sismos de cierta intensidad como los
ocurridos en 1812 y 1865, la presencia de fallas vecinas
como potenciales epicentros sísmicos y la constitución
del terreno constituido por la llanura, puede ocasionar
disturbios en el terreno. También es importante
mencionar la presencia de abundante material calcáreo,
formado por la desintegración de conchas de caracoles (Planorbis)
hacia el sector de la planicie cerca de La Cabrera,
encontrándose a distintas profundidades y diferentes
espesores y donde se han detectado hundimientos en la
estructura del viaducto de la Autopista
Caracas-Valencia, explicado tal hecho por la capacidad
de soporte y alta compresibilidad del terreno, allende
de las filtraciones de aguas residuales industriales que
producen desintegración de material calcáreo.
Sobre el flanco
montañoso, el vigor de la erosión ha permitido el
arrastre de un gran volumen de material que ha formado
una serie de conos de pendiente generalmente regular a
suaves aguas debajo de la quebrada Guamacho, quebrada
Periquito y en las bocas de las micro-cuencas
delimitadas entre Cerro Cotoperí y Cerro El Picacho.
También se
observan en algunos flancos del área montañosa sectores
de vertientes muy cercanas a la planicie con escasa
cobertura vegetal, producto de la intervención humana
desmedida, lo cual aumenta la posibilidad de una
aceleración de los procesos de degradación y destrucción
de las formas del relieve en este sector. En general,
el sector montañoso puede considerarse como un medio
activo en vías de estabilización, sin inundaciones y con
suelos de baja fertilidad, poco profundos y ácidos, con
drenaje externo rápido.
Así tenemos que
dentro de la zona se distinguen dos áreas bien
diferenciales: en primer término se encuentran las
superficies que fueron ocupadas por el Lago de Valencia
y que han quedado al descubierto ante el retroceso de
sus aguas, en épocas geológicas remotas o en tiempos más
recientes. Tales superficies se emplazan al Sur del eje
vial que conforma la autopista Caracas-Valencia.
En segundo
término, se encuentran los sectores que deben su génesis
a procesos de sedimentación coluvio aluviales,
localizados al Norte del eje vial que conforma la
autopista Caracas-Valencia y sin riesgo de inundación,
con suelos de texturas medias arcillosas, profundos y
bien drenados, albergando el núcleo urbano de Mariara. |